Historia

Descubre la historia de San Muñoz, desde sus orígenes como pueblo templario del siglo XII, la importancia del Señorío de Benavides hasta el siglo XV, la presencia de judíos, la construcción de la iglesia en el siglo XVI y su importante reforma del siglo XVIII, la forma de vida en los siglos XVII–XVIII siendo villa de marqueses, como el Marqués de Frómista, y de Duques, como la Duquesa de Uceda, el papel de Julián Sánchez “El Charro” en el siglo XIX, en la lucha contra los franceses. Y ya en el siglo XX, la propiedad del coto en manos del Marqués de Ferrera y San Muñoz, y la compra del municipio por sus colonos.

  1. PREHISTORIA

Sabemos que a orillas del río Huebra, donde hoy está ubicado San Muñoz, desde hace unos 200.000 años, en el periodo Achelense medio, ya estaba habitado por grupos de hombres prehistóricos. Estos hombres, para subsistir vivían cerca de los ríos, ya que eran recolectores, pescadores y cazadores. Estamos hablando de la edad de piedra. Estos pequeños grupos subían y bajaban por las orillas de los ríos salmantinos, el Duero, el Águeda, el Yeltes, el Huebra… detrás de los animales salvajes como toros, caballos y cabras. Se desplazaban junto a las manadas de animales, cuando éstos se movían en busca de pastos frescos. En verano las manadas de animales estaban más al norte y en invierno más al sur. Vivían en tiendas de campaña que hacían con las pieles de los animales y se alimentaban de su carne. Solían cazarlos en las proximidades de los ríos, aprovechando para hacerlo cuando se acercaban a beber.

2. SAN MUÑOZ, 1807-1813. GUERRA DE GUERRILLAS. JULIÁN SÁNCHEZ “EL CHARRO” Y SUS LANCEROS.

Desde que empiezan a llegar a San Muñoz los primeros soldados franceses en el año 1801 hasta el año 1813, son muchas las veces que los ejércitos, tanto el de los franceses como el de los aliados formado por ingleses, portugueses y españoles, arrasan con todo lo que encuentran en el campo que sea comestible.

En 1808, los soldados británicos, que estaban bajo el mando del General Moore, pasaron por San Muñoz camino de Salamanca, como así nos relata uno de los capellanes que acompañaba a estas tropas: «Nos pusimos en marcha el 13 [de noviembre], cambiándonos de una gran ciudad [Ciudad Rodrigo] a la muy pequeña aldea de Martín de Yeltes, y al día siguiente a San Muñoz, a través de un abierto bosque de encinas. Los campesinos estaban ocupados en golpear las bellotas con mayales, mientras los cerdos las devoraban, y las mujeres y niños las recogían en trapos. No soy muy conocedor de la belleza porcina, pero creo que éstos pueden vanagloriarse de sus encantos, y ser admirados en cualquier círculo. Eran de un azabache profundo, bajos de estatura, cabezas pequeñas y agradables, largos, redondos y ceñidos talles, y en mi humilde opinión de las más perfecta simetría»[i].

[i]SANTACARA, C. La Guerra de la Independencia Vista por los Británicos. Antonio Machado Libros. Madrid, 2005. Pag. 91-92.

A partir de 1809, las familias de la villa de San Muñoz ven diezmadas sus cosechas, sus ganados y sus excedentes alimentarios, tanto de cereales como hortícolas. Incluso los pastos se ven arrasados cuando a veces pasan por ellos miles de caballos de los soldados.

A principios de 1809 comenzaron a implicarse en la guerra contra los franceses, como así consta en la carta que en 1814 envían el párroco y el concejo de San Muñoz al Rey Fernando VII: «En 1809 por Orden del General Marqués de la Romana se fabricó en la Villa un gran número de relanzas, chuzos, con los que los vecinos acometieron a los Enemigos, en cuya refriega hizo prisionero a un Dragón y fue presentado en la Plaza de Ciudad Rodrigo, y animados estos fieles vasallos del suceso, continuaron en sus correrías, hasta que fueron sorprendidos de las fuerzas superiores que mandaban el General Lopis, cuya División que ascendía a 6.000 hombres robó cuanto encontró en la Villa»[i].

[i]AHCR. Exposición que hicieron a S.M. el Concejo en pleno y Cura Párroco de San Muñoz, sobre los atentados cometidos por las Tropas Francesas, 11 de noviembre de 1814.

Tan grave fue la situación, que muchas familias tuvieron que marcharse de la villa por falta de alimentos. Hemos de tener en cuenta que los ejércitos que pasaban por San Muñoz eran muy numerosos. A parte de los soldados que tenían su cuartel general establecido en la villa.

En San Muñoz, como en toda España, los franceses empezaron a usar la violencia desde el otoño de 1809, como consta en el Libro de Difuntos de la parroquia de San Muñoz, que el día 31 de septiembre  «se dio sepultura al cadáver de Domingo Crespo, de esta vecindad y viudo de Antonia Bonal, a quién mató de un balazo un centinela Francés, sin más delito que salir huyendo de una casa, por no ser testigo de los horrendos crímenes, y atentados violentos, que estaban cometiendo quatro Soldados Franceses con una Pobre, y honrada viuda, de la que abusaron torpemente, como lo hicieron con otras muchas de todos Estados, y condiciones»[i]. En otro apartado de la carta, enviada a Fernando VII en 1814, dice que las tropas francesas que ocuparon San Muñoz a últimos de septiembre de 1809 estaban al mando del General Mochile y que además de ultrajar a muchas mujeres de la población y asesinar a Domingo Crespo, «saquearon los almacenes que habían hecho en esta Villa por orden del Duque del Parque, robando enseguida en todas las casas»[ii].

[i]AHCR. Libro de Difuntos de la Parroquia de San Juan (San Muñoz), 1809-1853. Pag. 2.
[ii]AHCR. Exposición que hicieron a S.M. el Concejo en pleno y Cura Párroco de San Muñoz, sobre los atentados cometidos por las Tropas Francesas, 11 de noviembre de 1814.

En el Libro de Difuntos de San Muñoz, dice que en el entierro del 24 de diciembre de 1809, por el cuerpo de Manuel García, «se celebró el Oficio y Misa de Entierro según lo previene el Ritual Romano, y no se hicieron por aquel entonces mas honras ni sufragios, por estar este Pueblo por entonces ocupado por los Franceses»[i].

[i]AHCR. Libro de Difuntos de la Parroquia de San Juan (San Muñoz), 1809-1853. Pag. 3p.

A principios de 1810, pasan por San Muñoz las tropas francesas camino de Ciudad Rodrigo para sitiarla. De nuevo los desmanes de los franceses quedan patentes en esta pequeña villa situada a orillas del río Huebra. Así queda escrito en una declaración que hizo el 24 de agosto de ese año Mateo Montejo, vecino de la Villa de San Muñoz, a un escribano en Salamanca, decía Mateo Montejo «que con motivo de las muchas tropas que han pasado y estado en la villa de San Muñoz han sido destrozados por la fuerza los pastos y sembrados de ella, en este año y en el próximo pasado, a lo que también concurrió el gran granizo que cayó sobre ellos en el corriente, de manera que uno y otro año no han cogido sus vecinos labradores ni aún la simiente que echaron en las tierras. Que además de esta esterilidad que han experimentado por este acontecimiento tan raro y extraordinario, han experimentado también la ruina total de sus ganados, de los de los unos, por los respectivos saqueos que les han hecho de ellos por las mismas tropas, matándoles y llevándoles por delante los que han querido, especialmente los vacunos, los de lana y los de cerda; y de los otros por las muchas contribuciones que se les han exigido; que sus casas y paneras han sido saqueadas, hasta el extremo de no haberle quedado cama en que dormir, ni ropa alguna que vestir, ni aún zapatos que calzar, por habérselos arrebatado también. Y, últimamente, por estos infortunios ha emigrado una gran parte del vecindario, y la que ha quedado se halla en estado de miseria que debe comparecerla el resto de los demás hombres»[i].

Estos saqueos continuos de las tropas francesas quedan recogidos también en el Libro de Difuntos, cuando dice que la vecina María Cillero falleció el 24 de octubre de 1810 y «no testó porque los Franceses la robaron quanto tenía…»[ii]. También en la carta a Fernando VII de 1814, el párroco Joaquín Marcos del Corral escribió de los malos años que vivieron San Muñoz y sus gentes, sobre todo a partir de 1810: «En todos los años siguientes han estado incesantemente oprimidos estos habitantes con guarniciones permanentes y con el continuo tránsito de Tropas Enemigas, las que igualmente con sus jefes han cometido con los Alcaldes, con los Párrocos, y con todos los vecinos, violencias que no son imaginables, azotando en algunas ocasiones a los que llevaban la vara de la Justicia, porque no satisfacían prontamente sus tiránicas órdenes, o porque los sospechaban en comunicación secreta con los Jefes de nuestras tropas, por cuyas sospechas, y por satisfacer el odio que tenían a todos los habitantes de este Pueblo, han atropellado cruelmente todos los respetos, de la humanidad y del decoro…»[iii].

[i]MARTÍN RODRIGO, R. La Guerra de la Independencia en la Provincia de Salamanca. Diputación de Salamanca. Salamanca, 2012. Pag. 218-219.
[ii]AHCR. Libro de Difuntos de la Parroquia de San Juan (San Muñoz), 1809-1853. Pag. 7.
[iii]AHCR. Exposición que hicieron a S.M. el Concejo en pleno y Cura Párroco de San Muñoz, sobre los atentados cometidos por las Tropas Francesas, 11 de noviembre de 1814.

En alguna ocasión en San Muñoz se llegaron a juntar la suma de 140.000 soldados y 20.000 caballos, como sucedió el día 17 de noviembre de 1812.

En la carta del párroco de San Muñoz a Fernando VII de 1814, queda escrito lo que supuso para esta Villa este combate «el día más aciago para estos habitantes lo fue, sin duda, el 17 de Noviembre de 1812, en que habiendo resuelto el Lord Wellington, General en Jefe de los Exércitos Aliados, sostener en este punto la retirada que venía haciendo desde Burgos, cayeron aquel día sobre este desgraciado suelo más de 130.000 Infantes con más de 20.000 caballos que arrasaron toda la Campaña, devoraron los ganados, arruinaron y saquearon las casas sin que les quedase a los vecinos más acomodados de este pueblo un pedazo de pan que llevar a la boca en más de ocho días por haber quedado presa de los franceses y metido entre dos fuegos porque nuestros Exércitos tenían sus Baterías de la parte allá del Río y los franceses en estas alturas a la pte. del Oriente»[i].

[i]AHCR. Exposición que hicieron a S.M. el Concejo en pleno y Cura Párroco de San Muñoz, sobre los atentados cometidos por las Tropas Francesas, 11 de noviembre de 1814.

El invierno de 1812 fue tranquilo para los habitantes de San Muñoz, en la primavera siguiente un soldado de la División Ligera británica escribe a su paso por San Muñoz en 1813: «Al tercer día [23 de mayo], llegamos cerca de San Muñoz, y acampamos en el río Huebra; muchos de los árboles del bosque estaban cubiertos de hermosas flores, y las hordas  plumíferas saltaban de rama en rama, mientras aquí y allá un solitario esqueleto blanquecino yacía, y nos recordaba a aquellas víctimas hambrientas, empapadas y heridas, el recuerdo de cuyos gritos de auxilio todavía resonaban en nuestros oídos, cuando avanzamos por delante de ellos en nuestra retirada de Burgos y Madrid el invierno anterior. Ahora, ¡cómo cambiaba la escena! en los recovecos más profundos de este extenso bosque resonaban muchas voces, y una larga fila de animadas tropas continuaba para atravesar sus caminos laberinticos y sinuosos. En este día, la gente de la brigada de caballería llegó; los lomos de los caballos estaban en muy mal estado, debido al calor de la estación. Por la noche, mientras estaba sentado a la puerta de la tienda de campaña, observamos a uno de los alemanes que preparaban su caballo gordo para la noche, y luego se empleaba en afilar el sable con una piedra. “Ese hombre”, comentó un oficial, “parece para que se prepara para un combate individual»[i].

[i]VV. AA. The United Service Journal and Naval Military Magazine (Part II). Colburg and Bentey. London, 1829.  Pag. 394.
Guerra de guerrillas contra los ejércitos de Napoleón